http://fotos.eluniversal.com.mx/img/2010/02/hom/12-02fotohome.jpg
“¡Disculpe señor presidente yo no le puedo dar la bienvenida porque no lo es. Aquí se han cometido asesinatos, quiero que se haga justicia, quiero que me regrese a mis niños. No puedo darle la mano porque no es bienvenido. Quiero que se retracte de lo que dijo cuando acusó a mis hijos de ser pandilleros, quiero que pida perdón!”, demandó María de la Luz Dávila, madre de dos de los 15 adolescentes masacrados el sábado 30 de enero.
La mujer, interrumpió el discurso del gobernador y se plantó frente a Calderón y le exigió que se retractara de las declaraciones hechas en Tokio, Japón.
Sin quitarle la vista de encima, agregó: “Le aseguro que si a usted le hubieran matado a un hijo ya hubiera agarrado a los asesinos. Aquí el gobernador y el alcalde siempre dicen lo mismo, prometen justicia pero no la tenemos; ¡yo quiero justicia!”
Con lágrimas en los ojos, prosiguió: “Póngase en mi lugar, a ver qué siento yo; yo quiero a mis hijos”.
Luego, volteó hacia el auditorio y reclamó: “Ustedes señores no dicen nada, pero le aplauden al Presidente, hagan algo”.
Imperturbables, Calderón y su esposa Margarita Zavala sólo veían a la mujer. Ninguno atinó a decir algo.